09
Septiembre
2013

El panadero de la vida

Los miles de panes del panadero...

semillapanaderiaCada mañana utilizaba la harina, el agua, la levadura madre y con manos, fuego y amor preparaba sus recetas, en esencia iguales para todos y a la vez diferentes. Fruto de años de experiencia la tienda era variada: panes, bollos, dulces, pasteles, empanadas y delicias de todo tipo.

Ismael compraba muy de vez en cuando y el panadero le vendía un pan de lenta asimilación, con granos que daban fuerza para días en el intestino.

Juan no había ido al colegio y compraba pan cada mañana. El panadero dibujaba letras, números y hasta palabras en el dorado del pan. Sin darse cuenta Juan se animaba a la lectura, la escritura y la matemática.

Carmen venía sólo por lo dulce y el panadero le dibujaba corazones para el amor de sus células.

Dolores venía por la salud, ya lo decía su nombre y el panadero le metía dentro píldoras blancas para sanar lo que no quería, el alma.

Alberto escondía los problemas con su mujer y el panadero le hacía panes en forma de tigres valerosos.

Pedro le mostraba siempre lo que sabía y el panadero le daba pan simple, blanco y redondo como el vacío.

Muchos devolvían sonrisas, agradecimientos y aprecios en vida. Otros despreciaban la panadería a pesar de los bollos, los hornos y las variadas recetas. Ni cientos de panes comidos, ni los adornos regalados, ni todas las horas de amasamiento para tan suculentas viandas consiguieron mover un ápice ese injusto reproche, enfado y amargura con ese pan de la vida. 

El panadero seguía amasando. Le pregunté cómo llevaba eso:

"No pasa nada amigo. Cuando una deuda es muy grande, y el deudor está vacío dentro de sí, lo único que puede dar es el desprecio."

En presencia,

José Sánchez

Director Caminar, Meditar, Vivir

www.caminar-meditar-vivir.com

jose@caminar-meditar-vivir.com

 

Categories: Orientación Personal

Comments (1)

  • Susana González

    Susana González

    09 Enero 2014 at 02:12 |
    Qué bonita vida la del panadero, viviendo desde sí, con amor hacia el otro, con la satisfacción y tranquilidad del trabajo bien hecho, sabedor de que no puede esperar de los demás y de que donde no hay no se puede sacar. Viviendo en paz, feliz, eso es lo que me llega al leer la historia.

    Gracias

    Abrazos
    Susana
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