Llamada solar

Escrito por Jose on . Posted in Caminar

En tiempos convulsos los ricos incrementan su capital. Compran más barato y acumulan posesiones.

En tiempos convulsos los practicantes sinceros incrementan su conexión. A pesar de las circunstancias son capaces de elevarse por encima de stress, preocupaciones, inquietudes, injusticias y ansiedad cotidiana. Se dan cuenta que la incertidumbre siempre gobierna y la gracia sigue ahí, cuidándonos cada instante.

Así tomamos hace unos días una vez más, la llamada solar por así decirlo, ejercicio basado en culturas indígenas mexicanas y norteamericanas. Lo hacemos con una montaña, lugar y acciones que no nos abandonan desde el año 2004, primera vez que compartí la meditación caminando, caminos del guerrero. Recordamos así un vínculo mucho más primitivo, intenso y vitalizador que el mecánico día a día, con sus altos y bajos, o con etiquetas de trascendencia, tan bien pegadas que pierden su esencia espontánea. El camino se hace andando, la claridad se demuestra en la acción, la fuerza en la sobriedad ante lo nuevo y la conexión en la madurez ante lo incontrolable. No imaginamos nada, lo vivimos y ahí las lecciones son de instante en instante y la posibilidad de explicarse o escaparse, ciertamente lejana.

El tambor, el ritmo, el canto, el silencio, la noche, el frío, la incertidumbre, el cansancio, la duda, la mente que vuela son siempre los ingredientes. La naturaleza de pensada a sentida es el reto, a medida de cada uno, que no es otro que el método que cada uno aprendió para escapar de lo esencial.

Me congratula ver como se responde a la llamada, al grupo y al vínculo. Honrar una montaña, ¡ qué cosa más rara ! Puedo decir que aburre a la mayoría y con diversas razones se van cayendo. ¡ Bien sé que así va a suceder ! Pero no es un camino de razones sino de compromisos, de espera, de entrega y de escucha. Uno se descuelga y acaba caminando solo como perro que añora el lobo que fue, o pasando directamente al poder olvidando el servicio, o buscando derechos en vez de honrar los deberes que encuentra quien es tocado por algo más grande.

Allí no trabajamos con mitos ni héroes de libros ni leyendas de maestros. O lo hacemos nosotros o no lo hacemos. Pero no es para superdotados físicos, ni marines de supervivencia. Esa es la lectura que inventa quien nos mira desde fuera sin saber lo que hacemos. Es sobre todo para los que buscan ser amigos de sí mismos a un nivel que no sospechabas. Trabajamos con símbolos, sin saberlo, hasta que pasados los años comprobamos que el lugar se ha convertido en un sueño lúcido con información y reflejos directos de y para nuestra vida. Avanzamos en un par de noches allí más que en un año de terapias sentadas enfrente de alguien, porque la naturaleza, el presente y la incertidumbre superan al mejor de los terapeutas.

El principal ejercicio indígena inspirado es jugar a cazar el sol. Antes de que desaparezca la última estrella tienes que ir a buscarle tras una noche despierta, en escucha, en silencio, en oscuridad y en recogimiento. Vamos en busca de la luz, pero no podemos predecir exactamente por donde ni tampoco el cuando. Tuvimos suerte.

 

 

 

 

 

Threesome