Las creencias espirituales

Escrito por Super User on . Posted in articulos_semillas

bushmagicEn muchas ocasiones personas que se introducen en las disciplinas afines a la espiritualidad se sienten desvalorizadas al comparar su sistema de referencias y pensamientos respecto del modelo de sus compañeros. Creen sentir poco, o más bien no sentir lo que se debe sentir durante las prácticas. A veces se autodefinen, por comparación, como poco dotados para el desarrollo espiritual y aún no siendo cierto parten desde ese lugar. 

Otro grupo de practicantes inician este tipo de viaje e investigación con ilusión, pero pasado cierto tiempo, se sienten lejos de ese tipo de búsqueda. Inocentes en su proceso, descubren que se pusieron en duda sus valores y cimientos, algo hasta cierto punto lógico en el camino hacia uno mismo, pero en su caso realizado desde los propios esquemas que se querían evitar: apego, identificación, consumismo, pasiones mundanas, necesidad de distinción, búsqueda de poder o manipulación de la información con fines personales. 

En numerosas ocasiones, personas que encajan en estas dos vertientes, me han preguntado y comentado sobre mi parecer al respecto. En un número demasiado alto de ellos, no quieren oir nada de técnicas que en su esencia están para el bienestar e introspección humana. Con frecuencia tras varias conversaciones se han sentido mejor y no menos, con mayor comprensión hacia la ignorancia de la que se consideraban víctimas y con más estrategias para aplicar una necesaria y preciosa virtud: el discernimiento. 

A ellos les dedico este escrito, con la esperanza de aportar la más que sabia recomendación de utilizar el sentido común, la duda y la confianza en uno mismo al iniciar un camino de este tipo. Si se pueden evitar algunas cicatrices en estos procesos, me sentiré más que satisfecho. A aquellos fácilmente sugestionables, más por inocencia que por estúpidos, espero ayudarles a evitar malentendidos y a aportar un poco de rigor en un más que caótico mapa del desarrollo personal.

Por experiencia compruebo, durante años, que los más tranquilos, los que menos ruido hacen, los que no saben de estas cosas, suelen estar cerca de sí mismos, incluso aunque no se den cuenta, y son corredores de fondo si emprenden una práctica. Me congratula como manifiestan con calma preguntas y exponen sin vergüenza su ignorancia sobre lo que desconocen o dudan. Sin críticas ni envidias ante cualquier postulado, se suelen atrever a experimentar y después evaluar y consensuar resultados. Van más allá de las creencias.  Son paradójicamente los mejores estudiantes, ni demasiado rígidos para intentar algo nuevo ni demasiado creyentes para desmontar parte de los prejuicios.

Desmontar prejuicios es con frecuencia más complejo que probar algo nuevo. Es bastante común en la espiritualidad moderna creer que lo espiritual va unido a un sistema de creencias no habitual. En tanto la persona se identifica con alguno o varios de los sistemas, siente estar en el camino espiritual y con relativa y triste frecuencia, se cree, incluso con el apoyo del resto de su grupo, que en efecto, la identificación con este tipo de valores, teorías o pensamientos proporciona “espiritualidad”. Y ahí comienza una innumerable lista de conflictos, en un lugar que se dice no debería contenerlos de esa forma.

 

whatweseeSOBRE LO ESPIRITUAL

Antes de hablar de creencias debería todo practicante consensuar una definición sobre la que todos estemos vinculados a los mismos aspectos. En tanto espiritual se refiere a espíritu y éste en nuestro diccionario se vincula a una entidad no material inanimada… ¿Es esa tu definición de espiritualidad? ¿O simplemente nos bañamos día tras día en un término que ni siquiera sabemos definir? Dejo la tarea a cada cual, si bien aseguro, que en cada grupo o práctica, es un término que debemos incluir en algún tipo de paradigma y evitar de este modo sesgos iniciales. Quizá estemos vinculándonos a algo en lo que cada persona proyecta su idea previa y que es distinta a la de cualquier otro. Considero interesante poseer una definición y paradigma propio.

 

ALGUNAS CREENCIAS PREVIAS

Algunos sistemas de creencias que se vinculan con lo espiritual implican asuntos relativos a la vida después de la muerte. En algunos círculos se es más espiritual si defiendes la idea de que existe la vida después de la muerte. Tras ella nos uniremos, dicen con total seguridad y certeza, a los seres queridos, en un lugar que no pertenece a nuestro mundo, pero que está ahí, donde está.

Para ellos dado que personas que realmente no murieron, sino que en un accidente o coma, su conciencia emprendió, creó o recordó cierto tipo de viaje, es un hecho consumado la continuidad de la vida tras la finalización de ésta. De este modo para algunas personas pasa a formar parte de su sistema de creencias. Otra posibilidad citada es que médiums y personas canalizadoras de la verdad absoluta nos indiquen que esto es así, debido a la información que han conseguido, traer o descender hacia sí mismos (así lo definen) y que se encargan de difundir al resto de seres humanos que no tienen esa capacidad. Tras esas afirmaciones algunas personas incorporan, como decía antes, esta visión a su sistema de creencias.

No sólo tras la muerte sino antes de la vida, existen sistemas, de los que parece desprenderse identidad y fidelidad espiritual, dado que venimos, es seguro, de otros humanos que ya han estado aquí, encarnados en esta tierra. De hecho algunas corrientes religiosas fundamentan sus credos en este tipo de teorías. Otras, tan respetables, en absoluto.

El conspiracionismo es en los últimos tiempos otro modo de identificación espiritual. Con frecuencia, para los conspiracionistas seres dormidos y abducidos por los poderosos, o incluso ¡la ciencia!, deben ser despertados de tal yugo y se debe entender que hay malos y buenos, es decir, hay seres espirituales que están en el camino y otros que no lo están. Los creyentes en el conspiracionismo ofrecen desde invasiones extraterrestres que suplantan a los gobernantes, hasta control exhaustivo, a modo Brain washing, de las mentes del planeta. Los adeptos conspiracionistas incorporan en muchas ocasiones esta visión a la espiritualidad y el despertar. Si no ves el conspiracionismo o muestras ciertas dudas sobre este tipo de certezas, eres uno más de la masa inepta víctima de conspiradores.

La alimentación exclusivamente natural, la demonización de la química o la categorización de la tecnología como deshumanizadora y reclusora es otra frecuente versión de identificación espiritual. Una comida sana, ausencia de químicos (¡aunque un huevo, un tomate y un filete sean química!) y la crítica a la tecnología, ¡desde redes sociales, dispositivos móviles e internet!, es necesaria para alejarnos de lo mundano y acercarnos al reino espiritual. Otra creencia más de un club particular de socios de la espiritualidad.

Quizá la categoría más sorprendente, y probablemente peligrosa, es aquella que nos alerta sobre la causa verdadera de las enfermedades, incluso de aquellas denominadas incurables, raras o altamente mortales porque para este feudo que se siente cerca de la espiritualidad no hay Hungtinton, Altzheimer, autismo, hemiplejía, esquizofrenia o psicosis que se les resista. Siempre hay una planta que destruye todas las células tumorales, un alimento con capacidad antioxidante infinita y por supuesto, siempre hay un bloqueo, un constructo psicológico por el que la persona, de forma tan evidente como que tras exceso de velocidad viene multa, manifiesta que tras esquema mental llega la enfermedad. Se estigmatiza como culpables, por tanto, además de enfermos, a los pacientes, por ser ignorantes de los grandes secretos del interior que evitan los grandes males y que sólo los miembros de este club de creencias conocen. El tiempo pasa, las enfermedades llegan y los seres queridos fallecen. Con frecuencia miembros de este club abandonan esa creencia cuando es su marido, pareja o hijo, quien por lo que antes llamaban falta de amor o bloqueo siempre psicosomático, manifiestan una enfermedad. Comprenden en piel propia la tiranía de sus propias creencias. 

En este movimiento la simplificación de la inmensa complejidad de la enfermedad humana se lleva a tal extremo que todos los tumores de mama izquierda se asocian a un conflicto psíquico preciso y los de mama derecha a otro. A la vez se muestra que pertenecen al subconsciente de la persona, pero se le habla de forma directa, como si el consciente escuchara atento los designios de su mundo interno y como si el porqué de sus dolencias fuera un 2 +2 = 4. Si bien la psicosomática es apasionante y tiene un papel probablemente más grande que el que le otorga una medicina materialista, esta espiritualidad unicista sobre la enfermedad habla por sí misma. Pero sus devotos sienten estar cerca de la verdad, la paz y la salud humana, sepan mucho, poco, o… nada de medicina. Lo peor quizá no sea no saber de medicina, sino no tener el mínimo interés por aprenderla.

Is-My-Boyfriend-A-Sex-Addict-10-Signs-Hes-Addicted-To-SexMuchas ramas de la ciencia pecan sin duda, de un excesivo materialismo y como respuesta, los miembros de los clubs de creencias espirituales nos enseñan la poca importancia de la materia o de algunos tipos de materia. Podemos, sorprendentemente, ser espirituales sin tener en cuenta alguna al cerebro, dado que por creer que es una entidad material, medible y sujeta, al menos en parte, a laboratorio, es despreciable y se encuentra lejos de la espiritualidad. Las referencias del cerebro se denostan y desprecian como si fueran los de la “cabeza”, “los científicos rígidos” e inculturas parecidas. Lo espiritual, para este club de creencias, incluye olvidar el cerebro. Cuando el mismo Dalai Lama afirma que lo que descubra la neurociencia, si contradice su tradición, obligará a la tradición a adaptarse, o cuando anima a los científicos a crear dispositivos que permitieran maximizar el rendimiento en la meditación para así ahorrar horas de práctica, los del club espiritual anti cerebro, pasan página. Al final y al cabo, el Dalai Lama también puede estar equivocado. Faltaría más.

El amor a todas horas, en todos los medios y para todos los males, es solución universal y mágica. El conocimiento específico, del que se encarga el cirujano, el ingeniero o el mecánico, la inteligencia, la sobriedad, la perserverancia o la estrategia son limitaciones mentales ante la realidad inmensa del amor. El universo es amor y el mal, se llame enfermedad o ignorancia, es falta de amor. De este modo, tan amoroso, se llega al reino y terreno espiritual. Las personas del club de creencias del amor, por amor, evitan otras variables humanas loables y necesarias, demostrando poco amor por esas variables y dejando al pobre amor la pesada carga y tarea de realizar cosas que no le competen. Se liga mucho esta creencia a la salud, aunque bien es sabido que en caso de infarto los miembros del club buscan un cardiólogo y no un amorólogo. La lógica no siempre abandona a los humanos, aunque se empeñen. Todos sabemos la importancia del amor en nuestras vidas, hacia nuestros hijos, familia, cónyuge y resto de seres. Por fortuna no hay que hacer un club de ello sino una forma de vida con actos en esa dirección. Que el amor transforma muchas cosas, bien lo conocemos y debemos sin duda hacer de ello un centro de nuestra vida, pero que ello implique olvidar otras responsabilidades, sólo para los miembros de ese club.

Credos basados en la sexualidad o en el género son también muy comunes y se unen a particulares gremios de espiritualidad. Pueden venir de mano o de escondite del amor. Mujeres unidas que deben despertar al planeta, hombres que deben reunirse juntos. Todo sirve para no hacer la tarea pendiente de que hombres y mujeres compartan con naturalidad lo que son. El sexo con el guru es valorado y buscado. Si el guru acepta es un guru, si no acepta se le desprecia u odia. Si el guru se casa, lo propio es despreciar a la mujer que lo ha sacado no del apego idealizado por parte del devoto, sino de la misma esencia cósmica. Donde había absurda devoción se pasa al ridículo desprecio. La paradoja es que quien intenta matar al cartero de la conciencia porque no nos gusta el sobre… acaba por cerrar el buzón a cualquier comunicación. Pero las emociones, que son otro club del que no vamos a comentar nada, pueden más que los buenos valores. Que la sexualidad tiene un componente instintivo y emocional, placentero y pleno de deseo y excitación, bien lo conocemos. Pero que por justificar instintos, poseer cero control, lo mezclemos con apegos, nos acerquemos a la meditación porque nos hemos enamorado del guru y rechacemos la meditación porque el guru escogió a la vecina, hay un paso enorme. Hipersexualidad escondida, ocultos harenes disfrazados de incienso y cotilleos sobre la intimidad de las personas, forman parte de un club de la espiritualidad bastante común. Cada cosa por su nombre por favor. 

El nacimiento y la crianza de nuestros bebés, se convierten en terreno, cómo no de creencias espirituales. Si la mujer utiliza la epidural, ha perdido tres kilos de conexión cósmica, y si por los miles de factores existentes por las que una mujer puede no tener leche para amamantar, eso ocurriera, la pertenencia a la espiritualidad puede estar en entredicho. De nuevo estigmatizar, con reminiscencias de religiones y credos totalitarios en defensa de una libertad muy condicionada. Se llega a afirmar incluso en la existencia del parto orgásmico induciendo a las simples parturientas dolorosas la idea del subdesarrollo espiritual en el que viven, dado que ¡les dolió el parto! Lo curioso es que lo llegan a manifestar, en un credo ferviente, mujeres que todavía no han tenido hijos o que por razones médicas sufrieron cesárea o que ya no están con sus maridos. En casos extremos se muestra que dar a luz en un hospital no es sinómino de elección personal o sensatez, sino de desconexión con la Madre Tierra y ausencia de espiritualidad. Sí o sí hay que parir en el agua, o haciendo el pino o en la calle o en casa, pero jamás en un hospital. ¡ Un club espiritual muy interesante !

Las teorías antiguas son decididamente espirituales y motivo de creencias para algunos grupos. Poco importa que muchas estén basadas en el antiguo geocentrismo o en un conocimiento limitado del universo por parte de algunas de ellas. Hoy toca el elemento Agua, que controla el elemento Fuego. El agua se rige por la rata y el fuego por el caballo. El agua controla y apaga al fuego… aunque las ratas no controlen los caballos. Los símbolos, tan poderosos para la psique, no necesitan ya ser transformadores sino objetos dentro del sistema de creencias en la espiritualidad. Que las antiguas tradiciones encierran enormes conocimientos y merecen su estudio y respeto, todos los sabemos. Que podemos seguir aprendiendo de ellas es evidente. Que se sea incapaz de reconocer lo equivocado de parte de sus paradigmas es ceguera, espiritual claro. 

El terapiacionismo es parte de la creencia espiritual. Todo es convertido a terapia. Desde el chocolate al sexo, pasando por la luz, agua, comida, colores, movimiento, respiración, aromas, plantas, personas, familias, psique… La enfermedad y debilidad es tal, que el terapiacionismo debe inventar y crear terapias para el reino espiritual. Lo espiritual es practicar alguna terapia diferente, nueva, poderosa, distinta y centrada en efectos más que en resultados. Lo importante no es curarse o saber porqué nos pasa lo que nos pasa y responsabilizarnos de nuestro camino. Lo importante es que en el transcurso de la terapia ocurran cosas. Que venga Usui por favor, aunque siga con el quiste. Que note los canales por favor, aunque nada cambie. En corrientes de este club, el enfermo insiste, insiste e insiste en no querer curarse. Todos los tercos del mundo son clientes del terapiacionismo parece ser. 

La salida fuera del cuerpo, las visiones o lo premonitorio forman parte del currículum de creencias espirituales. Hay un Yo, formado y estable, que viaja fuera, que recibe información para el Yo y que es prevenido e informado de lo que va a ocurrir para que el Yo se mantenga tranquilo y confiado en la vida. Los verdaderamente fuertes y enraizados en estas materias, enseñan a desarrollar estos potenciales intuitivos y a comprobar sus efectos en lo cotidiano, sin creencias ni prejuicios, con metodologías serias y con pruebas de eficacia. Pero sobre todo, no necesariamente lo incluyen en club alguno de la espiritualidad superior y distintiva.

El tiempo es nuevo, en todo momento y cataclismos cósmicos están siempre a la vuelta de la esquina. Por ello, siempre nos encontramos en un tiempo de cambio, es evidente, pero el cambio es único, con frecuencia anunciado por seres de otras dimensiones o planetas, sólo que algunos se dan cuenta y otros no. Y los que se dan cuenta, conectan o alertan de ello, pueden entrar en la creencia espiritual y hacer partícipes de ello a los demás. Lo curioso de estos anunciamientos es que enfatizan mensajes que todos conocemos: paz, integridad, amor, valores, fuerza, compasión… Tantos años luz de viaje para tan común mensaje… Hay extraterrestres poco originales. La cuestión del cambio ha sido evidente para las tradiciones dado que es lo que único que no cambia. Cualquier momento es bueno para una accion inteligente, es algo que todo humano sensato conoce. Pero claro implica una inteligencia.

2000px-PD Diagram of swine flu symptoms EN.svgUn club curioso es el del enfermo agradecido. Manifiesta ante cualquier práctica o cursillo, que hay un antes y un después en su vida, que se ha abierto una puerta que nunca se cerrará o que ha comprendido cómo habla el universo. Lo hace porque los compañeros lo hacen, uno comienza y el resto en masa, secundan. Cuando toca acotar en que se traduce y comprueba el antes y el después, que cosas ha abierto la puerta y cuales no, y cómo de forma práctica y cotidiana esto se ha integrado o comprendido ya han pasado meses y se ha olvidado. Pero una y otra vez, como el enfermo agradecido, se interesa más porque el médico esté contento que por su curación. Para el médico es imposible ejercer su profesión. El enfermo teme decir que está enfermo por no defraudar al médico. Los profesores deben saber leer entre líneas y buscar no el halago o el reconocimiento sino las palabras que ayudan de verdad a mejorar el proceso. En ocasiones, no interesa, y la masa manifestará cosas que no ha sentido y repercusiones falsas para su propia vida. No importa, así es ese club. 

El club de los libros que marcan el camino es también peculiar. Yo sigo tal libro te dicen. Ah, pues yo sigo trabajando contestaba un amigo. Que hay libros sagrados en todas las tradiciones es bien conocido. Que lleva una vida de estudio bien lo saben los expertos. Pero no sirven al club. Deben ser libros dotados de un sello especial de seres especiales. Debe incluir la idea de yo soy el elegido... y vosotros los enviados para que merezca ser leído. Lo malo de esos libros es que no animan a leer a Shapeskeare, Borges y García Márquez ni a Machado o Cervantes ni a filósofos, tan complejos y raros, para estos clubes.

La educacion no podía faltar en el club espiritual. El mundo no debe ser jamás competitivo en ninguna de sus fases o formas y por amor debe ser en todo momento solidario. En este club se igualan oportunidades y derechos pero no se habla de deberes, mérito y estímulo. Los colegios a los que fuimos, con todos sus defectos, son auténticas carceles de las que todos parece ser, hemos heredado tendencias psicópatas. Se nos muestran ejemplos sesgados de niños que juegan en países más cultos sin duda que el nuestro, para no ver que detrás de esos juegos hay expertos también en educación, desarrollo y estimulación. Crear un Yo depende del lenguaje e indudablemente nos saca de un estado perceptivo como el de la niñez. Pero desconocer las funciones útiiles del Yo para la especie es mucho para el club de la educación carcelaria. 

Por último, dado que la lista es interminable, reina en las creencias espirituales la idea de lo fácil, abundante, alcanzable y materializable. Es la bonoloto espiritual, de la que unos saben jugar y otros no. Uno se ve tentado, quizá después de practicar un rato Zazen o Vipassana y darse cuenta que nada de lo que se esperaba sucede, a buscar algo más agradable y que nos dote de una verdadera distinción. Buenos pensamientos, sobrias conductas, rectas actitudes fueran anunciadas por Buda y otros hace 2500 años. Con toda lógica, ser amables, perseverantes, inteligentes, sobrios, fieles y simpáticos nos abre caminos en esta Tierra y quizá en alguno de los cielos. Pero la bonoloto espiritual aspira a más: un reino de abundancia que seque la cultura de escasez, un pensamiento positivo lejos de la psicología positiva, una ley por la que conseguir los deseos personales. Sí, sí, insisto, los deseos personales. Club espiritual donde los haya. Comentar que este club aumenta en tiempos de crisis, en países subdesarrollados, y en épocas de inestabilidad social, baja cultura, pobre pensamiento, ausencia de creatividad y escasa estimulación. Para reflexionar...

 

SOBRE LAS CREENCIAS Y LA IDEOLOGIA

Las creencias pertenecen a un reino, que es el pensamiento. Como tales presentan modelos que tras su identificación, defensa y apropiación se tornan en la peor versión de la psique: la ideología.

La ideología, que tanto criticamos en algunos estamentos, es puramente dual. No entiende consenso, ni diálogo ni comprobación, investigación o metodología. La ideología utiliza frases tipo lLo respeto” o “no lo has vivido” enmascarando su propia incapacidad para ver más allá de sí mismo y ejercer un desapego consciente sobre el reino en el que yo es más difícil de desmontar, que no es otro, que el “espiritual”. 

El humano preso de ideología no puede ver que su equipo, y no el árbitro, es el responsable de la derrota o del devenir de los acontecimientos. Aunque acaben la liga segundos o terceros, siempre dirán esa frase tan estúpida: “Mi equipo es el mejor”.

La ideología y creencia espiritual es, entre todas las ideologías, la más lejana de su objetivo, dado que cree poseerlo, en un objetivo que siempre se define en ausencia de deseo y apropiación. Sus argumentos son sus propias creencias o las experiencias subjetivas, olvidando que por ser propias, no necesariamente son verdaderas o fidedignas siempre.

Las creencias en sí mismas nos conforman como humanos. Definen nuestros esquemas de valores y dan sentido a muchos de nuestros actos. No son erróneas en sí, pero su identificación ideológica nos aleja de nosotros mismos y sobre todo de los que no creen lo que nosotros o no manifiestan el mismo apego a las creencias.

 

spiritual-6LA ESPIRITUALIDAD TRADICONAL

La espiritualidad tradicional aboga como primera medida, el ausentarse del esquema de las creencias. Acepta además el no saber y el misterio como fuente y respeto hacia nosotros mismos.

La espiritualidad profunda no se mide por los chispazos de un Yo cuando cambia su estado de conciencia y cree, estar fuera, viajar a otro lado, o manejar un evento, que entra dentro de lo posible sin duda, sino sobre todo destaca por experimentar lo ilusorio de toda entidad controladora a nuestro alcance y voluntad personal.

La espiritualidad profunda, al igual que lo neurociencia, conoce bien lo falso que pueden ser nuestras percepciones, recuerdos y proyecciones. No busca respuestas sino que sonríe a las preguntas. No califica lo correcto y lo incorrecto como separados, porque sin un Yo no hay nadie que tenga que calificar cosa alguna. Tampoco entiende de tiempo, ni de futuros perfectos porque sabe, como bien dijo Buda, que nos espera la enfermedad, la vejez y la muerte.

 

LA COHERENCIA ES LA LLAVE

No queda otra que buscar la coherencia entre actos, creencias y sistemas de pensamientos. 

Es necesario debatir, investigar y consensuar, más que mantenerse entre un debate falaz entre espiritualistas que se creen por encima y materialistas que los miran como enfermos mentales. La virtud suele estar en el medio.

Trata de leer más y de diversas fuentes, fiables por favor... Lee de los que piensan opuesto a ti y crea argumentos sólidos para el consenso y debate, no para la exclusión y marginación de las posturas. 

Hay sustancias que acaban con un tumor en una placa de cultivo, ¡muchas! Otra cosa es que puedan acabar con todos los tumores, más de 205 tipos de cáncer por cierto, en todo momento y en todos los seres humanos.

Hay productos químicos realmente nocivos y hay otros como los alimentos, naturales o no, que son siempre moléculas químicas y bien saludables.

Hay un pequeñísimo porcentaje de personas en coma que afirman haber mantenido su conciencia. Y también hay un 99.999% que no recuerdan nada. ¿Qué hacemos con esto? ¿Cuáles son tus hipótesis? ¿Hacia donde investigamos y cómo? ¿Desde qué mecanismo, método y paradigma posees? ¿O es que te gusta un autor que cree firmemente una postura o la contraria? ¿Es esa tu espiritualidad?

 

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LAS PREGUNTAS QUE NO LE GUSTAN AL YO 

Busca pruebas y evidencias y mira de lo que es capaz tú y tu docente. Diferencia por favor entre creencia, suposición, experiencia y objetividad.

¿Puedes aprender sin proyectar?  ¿Puedes valorar de verdad lo que te enseñan? ¿Estás a su nivel u os diferenciáis en miles de horas de vuelo? ¿Aplicas sus creencias o sus métodos? ¿Funcionan? ¿Por qué?

Esa mujer con sobrepeso que atrae y reclama la abundancia a su vida y la de sus gentes… ¿tiene trabajo a tope en estos tiempos? ¿Es capaz de manifestar una delgadez que a todos nos gusta y que sabemos se relaciona con salud? ¿O entonces no consigue todo?

¿La mujer defensora del parto orgásmico se puso la epidural?

Te acertaron en el Tarot y en la videncia. ¿Siempre, a veces, nunca? ¿Necesitas saber de un futuro a tu medida?  

¿Eres capaz de defender que todos los cánceres son falta de amor ante un biólogo molecular? ¿Y ante un familiar que se te va?

¿Dónde podemos ver las otras 12 fibras del ADN? Aún es más, dado que es reprogramable ¿si te cortaras un dedo te volvería a crecer? ¿Podrías entonces superar un accidente de tráfico con afectación medular? ¿Podrías cambiar el color de tus ojos? ¿Podrías detener un Altzheimer si te llega y hacer desaparecer las proteínas acumuladas? ¿O no consigues todo?

El hombre que ha encarnado a Jesucristo, ¿puede repetir sus milagros? ¿Cuáles de ellos?

¿Crees que unas ceremonias chamánicas te darán un poder que no has reclamado y construido nunca? ¿Crees que una planta te enseñará el universo o más bien tu psique? ¿Llamarás mal viaje a tu sombra?

¿Son los arrasados por el tsunami o Chernobil víctimas de la ignorancia de la abundancia del universo y las virtudes de la manifestación?

¿Porqué monjes tibetanos demuestran en un laboratorio que son necesarias 10000 y no 10 horas de meditación para mantener una frecuencia gamma cerebral en todo momento? ¿O todos tenemos el nirvana ya? ¿Puedes hacerlo tú en 10 horas de práctica de meditación en los últimos 15 años, a menos de una hora de entrenamiento al año?

¿Qué entiendes por la frase budista “si aparece el Buda, mátalo”? 

The Power of Belief¿A cuantos has curado y de qué sólo con Amor? ¿Quién eres tú para decir que me vas a interpretar mis sueños? ¿Cómo sabes que tu acción sanadora le llegó al otro? ¿Eres capaz de esperar el informe médico y objetivarlo o mandas LOVE al universo y te retiras?

Todos esos diagnósticos tan perfectos, ¿curan a tu gente? ¿O les culpan de su propio misterio? ¿Es esa tu empatía? ¿A eso has llegado, a creer que todo enfermo es mental?

Esas sincronías que ves por todas partes mientras buscas esas partes… ¿qué has hecho con ellas? ¿Serían sincronías para Jung además de para ti? ¿O estás manipulando la información para creer que el espíritu te habla? ¿Necesita tu espiritualidad y fe en que lo alto te hable a ti todos los días y a todas horas? ¿Es esa tu fuerza?

Tu que sabes todo de los sueños… ¿eres capaz de introducirte en los de los demás y con qué objeto?

¿Tienes trabajo, salud, buenas relaciones, vocación, amigos y todo perfecto? ¿O como todos manejas poco a poco las situaciones y aprendes de la vida?

¿Tienes los pantalones bien subidos para la espiritualidad?

¿Dispuesto a acechar a tu Yo hasta ver su mezquindad e ilusoriedad?

¿Cómo lo harás? ¿Por internet, desde casa? ¿Los fines de semana en pequeños retiros con gente afín? 

¿O quizá prefieres gestar un nuevo YO… ?

 

PROBEMOS OBJETIVAMENTE LO SUBJETIVO 

No hay porqué creer ni no creer en todos esos movimientos. Para los amigos sobre los que inicié este escrito la solución fue: eso no existe y no quiero volver a hablar de ello. La postura que les manifesté es apertura pero con discernimiento. Muchos profesores en diferentes culturas o tiempos, que haya conocido, me comentaron sobre prácticas que no pudiéramos validar de forma objetiva. Es decir, no todo mercado, se basa en creencias. Pero una cosa les distingue: el rechazo al autoengaño y la autocomplacencia. Y en eso compartimos un rechazo común... Es posible que cuando estemos en paz no tengamos ganas de probar ni demostrar nada, pero entonces seamos responsables con aquello que inducimos en otros.

Album-cover3¿Es posible el discernimiento sobre lo subjetivo? 

Sin duda. En primer lugar sobre nuestra propia vida. ¿Avanzamos o cojeamos años después del proceso? ¿Enganchados a recuerdos del pasado? ¿Manteniendo culpables a los de fuera? ¿Nos hemos renovado? ¿Desde qué lugar? ¿Qué creatividad estamos llevando a este mundo con nuestros actos? ¿Hemos contado la verdad de nuestras aventuras o mantenemos la versión que nos interesa? La respuesta es hacia uno y se ve no en los pensamientos sino en el lugar que cada uno ocupa en su mundo real.

Pero estos verdaderos gigantes saben comprobar también con metodología. Un ejemplo es Skip Atwater, que fue la persona encargada del programa de Visión Remota en el ejército de los USA durante 25 años. Tuve la suerte de participar en su último seminario antes de su jubilación. ¿Visión remota? Creo en ello, no creo en ello, dos posturas fijas. Creo en ello me hago del club y soy espiritual. No creo en ello y rechazo a quien me hable de ello. Mejor toma el seminario, viaja a USA, y atrévete a acertar, o no, tus capacidades de visión remota, con el mismo procedimiento que se utilizó durante 25 años por parte del ejército y con millones de dólares de inversión. "Ah, lo espiritual no puede usarse para eso...". Busca tú la respuesta. Ese es un ejemplo de metodología, transparencia y habilidad. Por cierto, valoraban los aciertos y el progreso, más que el carnet de socio.

 

ENFADARSE CON EL CARTERO 

Es posible que este mensaje no guste y como de costumbre nos enfademos con el cartero. Es un movimiento típico del club de las creencias espirituales. ¿Debemos abolir esos clubes? En absoluto, todo tiene cabida en el espacio. Pero que cada uno resuene según le convenga. Acá no nos vale manipular la información. El discernimiento nos ocupa y preocupa. No somos mejores pero no nos gusta despertar así de un sueño demasiado largo si fuera falso.

¿Donde estamos? ¿Quiénes somos? ¿Dónde nos unimos? 

Lee e investiga diversas fuentes, enfócate después y practica... No creas, investiga, lee, practica. Busca detrás de las puertas, busca el equilibrio y alcance de quien habla o escribe, no sólo sigue sus palabras.

Manténte pequeño ante la inmensidad y el misterio. Duda de lo que se alcanza fácil, sin esfuerzo y sin acción. Duda si puedes alcanzar todo, cuando la realidad es que quizá no alcanzamos nada, solo somos.

Si te va buscar chamanes, maestros y gurus,  búscalos como seres humanos, no mágicos. Están en las montañas Shinto, en las llanuras del medio oeste americano, en el desierto de México, en las cumbres de los Andes y en la selva de Ecuador… O quizá están aquí, en tu ciudad, en tu barrio, en internet. Están donde tengan que estar y está sobre todo en tu interior, en el silencio, sin creencias ni proyecciones dentro de ti.

Duda, busca, duda, duda de esto, duda de todo y no pretendas respuestas fijas a misterios insondables.

Abraza el No Saber hermano, lugar de los auténticos.

Atrévete a discernir, 

…y si aparece el Buda, mátalo.

 

En presencia,

José Sánchez

Director Caminar, Meditar, Vivir

jose@caminar-meditar-vivir.com

 

 

 

 

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